La armonía perfecta entre el pasado samurái y la vanguardia tecnológica. Japón es una lección de disciplina, respeto y estética minimalista. Para nosotros, es una fuente inagotable de inspiración para mejorar nuestra comunicación y la calidad de nuestras producciones audiovisuales, siempre cuidando cada pequeño detalle.
Japón es uno de esos destinos que te rompe todos los esquemas. Llegás esperando tecnología y encontrás templos milenarios. Esperás caos urbano y encontrás un silencio casi sagrado en los jardines zen de Kioto. Es un país de contrastes que conviven en perfecta armonía, y eso es exactamente lo que lo hace tan adictivo para los viajeros argentinos que buscan algo más que una postal.
Los Chamigos llegamos a Japón por primera vez con la cámara en mano y la mente abierta. Nos fuimos con horas de contenido, decenas de historias y la certeza de que íbamos a volver. Desde el cruce de Shibuya a las 2 de la mañana hasta el silencio absoluto de un templo en Nara, cada momento en Japón es cinematográfico.
Para los viajeros argentinos, Japón representa un desafío logístico que vale cada peso invertido. La distancia es real, el idioma es un mundo aparte, pero la infraestructura turística es tan eficiente que en pocos días ya te movés como un local. El JR Pass es tu mejor aliado para recorrer el país en tren bala.
La megalópolis más ordenada del planeta. Shibuya, Shinjuku, Akihabara y Asakusa en un mismo día. Imposible aburrirse.
La capital cultural de Japón. Fushimi Inari, el Pabellón Dorado y los barrios de geishas de Gion son imperdibles.
El símbolo del país. Subir al Fuji en temporada (julio–agosto) o verlo desde el lago Kawaguchiko es una experiencia única.
Los ciervos sagrados caminan libres entre los templos. Una hora desde Osaka, un mundo aparte en el tiempo.
Ramen, sushi, tempura, okonomiyaki. Japón tiene más restaurantes con estrella Michelin que cualquier otro país del mundo.
El tren bala japonés es una experiencia en sí misma. Puntualidad al segundo, velocidades de 320 km/h y vistas increíbles.
Compralo antes de salir de Argentina. Una vez en Japón no podés adquirirlo. Cubre la mayoría de los trenes bala y te ahorra una fortuna en transporte.
Japón sigue siendo una sociedad muy basada en el efectivo. Llevá yenes desde Argentina o retirá en los cajeros del 7-Eleven, que aceptan tarjetas internacionales.
Alquilá un pocket WiFi en el aeropuerto al llegar. Es barato, funciona en todo el país y es indispensable para navegar con Google Maps en japonés.
No hables por teléfono en el transporte público, no comas caminando y siempre sacate los zapatos antes de entrar a un templo o casa tradicional.
Primavera (marzo–mayo) por el sakura y otoño (octubre–noviembre) por los momiji son las épocas más fotogénicas, pero también las más concurridas. Reservá con meses de anticipación.
Japón no es un destino, es una experiencia que te redefine como viajero. Si todavía no fuiste, ya estás atrasado.
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