Un país de contrastes entre la modernidad cosmopolita de Estocolmo y la soledad de sus archipiélagos. Suecia es sinónimo de innovación y respeto por el medio ambiente. Nos motiva a pensar en cómo el progreso tecnológico puede convivir en total armonía con la conservación de nuestro entorno natural.
Suecia es el país que más nos hizo reflexionar sobre el modelo de sociedad que queremos construir. Un país que combina una de las economías más innovadoras del mundo con uno de los sistemas de bienestar social más avanzados, que tiene empresas como IKEA, Spotify, Volvo y H&M, y que al mismo tiempo tiene el mayor número de días de vacaciones pagadas de Europa.
Estocolmo es una ciudad construida sobre 14 islas, donde el agua está en todas partes. El casco histórico de Gamla Stan, con sus calles medievales de colores, el Museo Vasa (con un barco de guerra del siglo XVII perfectamente conservado) y el Palacio Real son paradas obligatorias. Y el archipiélago de Estocolmo — 30.000 islas a las puertas de la ciudad — es uno de los destinos de verano más hermosos de Europa.
La Laponia sueca, en el norte del país, es el destino de invierno más mágico que visitamos. Las auroras boreales, los renos, el Ice Hotel de Jukkasjärvi y la experiencia de dormir en una cabaña de cristal bajo el cielo estrellado son experiencias que no existen en ningún otro lugar del mundo.
El casco histórico medieval de Estocolmo, con calles adoquinadas de colores y la Stortorget (la plaza más antigua de Suecia).
30.000 islas a las puertas de la capital. En verano, los suecos se mudan a sus cabañas en las islas. Los ferries conectan las principales.
Abisko, en la Laponia sueca, tiene el cielo más despejado de Escandinavia para ver auroras. La temporada es de septiembre a marzo.
El Ice Hotel de Jukkasjärvi, los renos de los Sami, el sol de medianoche en verano y las noches polares en invierno. Una experiencia única en el mundo.
El barco de guerra del siglo XVII mejor conservado del mundo, hundido en 1628 y rescatado en 1961. Un museo extraordinario en el corazón de Estocolmo.
La celebración del solsticio de verano, el 21 de junio. Flores, bailes alrededor del palo de mayo y noches que no oscurecen. La fiesta más sueca del año.
Suecia es uno de los países más caros de Europa. Un café cuesta 4–5 euros, una cerveza 8–10 euros. Cocinarte en el alojamiento ahorra mucho.
El tren conecta las principales ciudades. El archipiélago se recorre en ferry. En Estocolmo, el metro (Tunnelbana) es eficiente y tiene estaciones que son galerías de arte.
Los veranos suecos son suaves y con mucha luz (hasta 20 horas en el norte). Los inviernos son fríos y oscuros. Junio y julio son los mejores meses.
Para ver auroras en Laponia, reservá con meses de anticipación. Los lodges con cabañas de cristal se agotan rápido. La mejor época es enero–marzo.
El inglés es prácticamente universal en Suecia. No necesitás aprender sueco para moverte con total comodidad.
Suecia me enseñó que la innovación y el bienestar no son opuestos — son la misma cosa. Y que un país que cuida a su gente tiene la base para crear cosas extraordinarias.
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